Es cierto que vagué por caminos de desesperación y escepticismo,
que naufragué de brazo en brazo y encallé en muchos cuerpos;
preso del dolor, buscando olvidos.
Hoy, sé que eres el fantasma que perseguí en otros brazos,
que los otros cuerpos fueron sombras de tu cuerpo,
y que tu ausencia marcó estos años.
Sé lo mucho que te amé y que es tarde para soñar con esas puestas de sol;
tarde para soñar contigo.
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